La quinua: un alimento ancestral con proteína de alta calidad


Durante muchos años, la quinua fue sembrada y cosechada por culturas indígenas, en principio de Perú y Bolivia, luego de la época prehispánica se evidenció su producción en toda la Región Andina, especialmente en los climas fríos que tenían condiciones favorables para su cultivo y es así como también se produce en regiones como Chimborazo, Ecuador y, Nariño y Cundinamarca en Colombia.

La Corporación de productores y Comercializadores Orgánicos Bio Taita Chimborazo (Coprobich) es una asociación de 541 familias indígenas Puruhá, de 56 comunidades de la Región que se dedican al cultivo de quinua, trigo, arroz de cebada entre otros y que nació precisamente para reducir la exclusión y discriminación hacia esta cultura, a través de la valoración de productos cultivados orgánicamente.

Foto cortesía Coprobich

Sus coloridos trajes hacen el contraste perfecto con el tapiz verde de las montañas andinas, el negro de la tierra fértil y sin tratamientos químicos que alteren sus productos, sus rostros siempre alegres, llenos de esperanza y sus manos incansables dan cuenta del arduo y cuidadoso trabajo  que realizan para continuar la tradición de sus ancestros al cultivar alimentos como la quinua.

Los Puruhaes mantienen la tradición de una alimentación ligada a los productos que da la tierra, durante años vivieron en pequeños poblados y cultivaron en laderas aterrazadas de las montañas y valles interandinos.

Desde 2003, Coprobich fortalece a los pequeños agricultores de esta Región Andina a través del mejoramiento de todos los cultivos en general, sin embargo se centran en el de la quinua orgánica para dar seguridad a las familias que hacen parte de la Corporación y facilitan el incremento de la comercialización del producto con precios, peso y trato justo para tener mayor acogida y oportunidades en los mercados internacionales.

Foto cortesía Coprobich

Los requisitos para la producción orgánica son bastante exigentes y están relacionados con el período de transición de la tierra, es decir el tiempo en que se debe utilizar métodos de producción netamente orgánicos; la cuidadosa selección de semillas y materiales vegetales; el método de mejoramiento de las plantas; el mantenimiento de la fertilidad del suelo empleado y el reciclaje de materias orgánicas; el método de labranza; la conservación del agua; y el control de plagas, enfermedades y malezas para lo que se establecen criterios sobre el uso de fertilizantes orgánicos e insumos del mismo tipo para el control de plagas.

Los Puruhaes han cumplido con todos estos estándares internacionales para el cultivo de la quinua, es por ello que hasta el momento cuentan con certificaciones como la USDA Organic, EC-BIO-141, entre otras. También tienen la Certificación de Buenas Prácticas de Manufactura BPM, certificación orgánica BSC y de comercio justo FLO y además del trabajo con responsabilidad social y medioambiental que realizan.

Este ingrediente es el único vegetal que contiene 10 aminoácidos esenciales que requiere el cuerpo humano y 16 de los 24 aminoácidos resistentes que hacen que su proteína sea de alta calidad. Además, el calcio que aporta también es significativamente importante.

Foto cortesía Coprobich

Indudablemente, este es un alimento de grandes cualidades nutritivas, en la lengua quechua, se le conoce como “chisiya” que significa “grano madre” y por todas sus bondades se dedicó el 2013 como el año internacional de la quinua. Entre otras características destacables, la quinua se constituye en una fibra dietaria; en un antioxidante natural por su alto contenido de ácidos grasos poliinsaturados esenciales; además de facilitar la absorción de vitaminas y minerales benéficos para la salud.

La calidad, aquella que está definida como el conjunto de propiedades inherentes a algo, que permiten juzgar su valor, es por la que día a día, las manos de los campesinos Puruhá trabajan incansablemente y las sonrisas en sus rostros, siempre denotan la satisfacción del deber cumplido y las metas alcanzadas.